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viernes, 3 de abril de 2026

LAS AMIGAS SON COMO LAS TELAS

 


Prólogo

Las amigas son como las telas: distintas en su origen, en su textura y en su historia, pero capaces de entrelazarse para abrigo, sostén y resistencia. No hay una sola forma de tejido ni una sola manera de estar juntas. Hay encuentro, roce, paciencia y decisión.

Este libro es un proyecto autogestionado de memoria y cons­ciencia colectiva. Nace del cruce entre mujeres diversas, como diversos son los tejidos que existen, y se gesta en un taller de arpilleras, donde la mano recuerda, el cuerpo piensa y el tiem­po se vuelve común. Allí, coser no fue solo una técnica: fue un gesto político y afectivo.

Desde el colectivo Enredadas, los hilos de nuestras vidas se vol­vieron a trabajar en conjunto. Se anudaron historias personales y colectivas; aparecieron poesías, relatos y voces propias que se negaron al silencio y al aislamiento. Cada puntada sostuvo una conversación, cada retazo guardó una memoria.

Las amigas son como las telas, es un collage vivo de memorias sonoras, tejidas y encarnadas. Un libro que se escucha se toca y se lee desde la experiencia compartida. Feminista porque se hace en red, porque apuesta por el trabajo colectivo y porque entiende la creación como una forma de cuidado y resistencia.

Al final del día, estas páginas son el resultado de mujeres que eligieron acompañarse, crear juntas y hacer de la amistad una práctica política. Un telar que no se cierra, una red que sigue abierta, una historia que continúa en cada mano que vuelve a tomar el hilo.

 

Cristina Añasco Hinostroza

                                                                   Periodista

                                    Ex Seremi Cultura de las Artes y el Patrimonio

                                                      Región de Los Lagos


*Editado por Una Temporada en Isla Negra Diciembre 2025.-

Diseño e ilustraciones interiores: Yosselin Fuentealba Ll.

Colaboración en pieza textil bordada: Talia Alvarez Rodeenbek

viernes, 17 de octubre de 2025

GEOGRAFÍA MUJERIL. Habladurías desde lo politico-poético.


Geografía Mujeril. Habladurías desde lo político-poético.

En Osorno, un dìa  9 de mayo 2025.- En el Centro Cultural.

Junto a Esther Margaritas y Cristina Añasco Hinostroza

 

“Vale la pena sanar las memorias de dolor que quedan profundamente internalizadas en nuestro cuerpo, nuestros pensamientos, nuestro corazón, nuestro espíritu, nuestros sentimientos, para poder liberarnos porque somos cuerpos que merecemos disfrutar de las alegrías de los afectos, de los placeres…la sanación es un camino cósmico - político. Cósmico por la memoria ancestral y el vínculo con la naturaleza y lo político porque se sana para estar bien y para seguir avanzando” LORENA CABNAL, Sanadora Ancestral de Guatemala.

Yo creo en eso.

 A propósito de habladurías.

 

No soy, ni somos renuevo, somos el brote en otra frecuencia

Somos raíz, no pertenezco a nadie más que a mi

Hay un afán de poner adjetivos en una hoguera de vanidades

No imagino a la Gabriela diciendo también tengo ancestros

¿Soy o Seré Diosa o plebeya?

Vengo de nacerme de preguntas, sigo atravesando la desigualdad

Buscando las respuestas, esa chispa que significa la expansión

¿Cómo sembrar esperanzas nuevamente?

¿Como abrir nos caminos entre tanta mentira, desidia, cinismo y violencias?

 Pareciera que siempre tenemos que estar sobreviviendo,

 en ese estado de alerta.

 Sobrevivirnos a la pena, a la angustia, al desencanto…

 

Sobrevivir a la calumnia, a la crónica que no sé leer.

Al ensayo que aún no termino…

 

 Sobrevivir al pecado capital, no haber leído a Simone

Cuando desde la última fila disparaste, tu arrogancia.

Y me señalaste el pie de página.

Sobrevivo a ti, al egoísmo a tu argucia.

 

Sobrevivir a la codicia,

Sobrevivir al disfraz: a eso de “sin fines de lucro”

O cuando el poder de la elite “mató mi hambre” como dijo ella.

 

Sobrevivir a la obligatoriedad de la supremacía, que me arrebató la plata del pan

Y recordé lo que decía mi Abuela: “mija; con esa plata no se juega”.

Sobrevivir entonces, al estigma de la rabia.

 

Sobrevivir a las habladurías de las regalonas del patriarcado.

 

Sobrevivir a la dictadura de la hegemonía.

Al horror del asesinato impune. Al genocidio televisado.

Sobrevivir al silencio, a la desaparición...al trauma.

¿Dónde están nuestras Abuelas, Julia Chuñil, Maria Ignacia, y María Ercira?

 

Sobrevivir a la tortura permanente de las No nombradas

 de las ninguneadas, de las tristes.

Las que no se estremecen, las que no lloran o de las que se ríen fuerte.

Por alguna maldita razón machista aun sin estudiar,

sobrevivir, escribir, resistir, sobrevivir.

No me disculparé por tratar de sobrevivir, no lo hago, nunca lo haré

 

Las brujas, las hechiceras, las chamanas, las mujeres medicina, no necesitan aplausos para saber lo que valen.

Aprendí de ellas a sanar heridas frescas, a ventilar pesares

Que formar comunidad, es proteger nuestra libertad,

Que cuidarnos es ese lugar donde nos gestamos,

y somos pura revolución,

reflorecemos el poder de gobernar.

 

Aprendí con ellas a llenar el alma, a irme a tiempo, sin miedo a la oscuridad

Aprendí con ellas que nuestra memoria no envejece cuando nos juntamos

 nos activamos, nos compartimos, nos colaboramos.

Las habladurías dicen: es “la vida esa” la que nos falta.

La amistad bonita también se endurece, sobrevive al martirio, a la ignorancia.

 

Las amigas son como las telas… estamos escribiendo.

 

No nací del odio, ni lo siembro.

Dicen que la espalda se arquea por haber recibido tantos golpes, por eso ya NO reconozco ciertos lugares.

Hoy mi memoria se parece a una ventana sin cristales,

 es la pasión de ese canto que arde cada día.

 Y como dijo María Cristina, la partera, la poeta:

“Soy territorio de historias, recorren insistentemente mi espalda arañan con bravura mis intimas verdades y me dejan abierta la piel por donde sangro POESÍA”

¡Oh, Dios te salve poesía!!

1.” Llegaste a mí

Cuando tenía dobladas las rodillas

Y el vientre cubría margaritas consteladas

Llegaste a mí, código ancestral

Cuando daba la última batalla

Entre los perros de la calle

Llegaste a mi

Cuando poemas olvidados

Hacían el ritual de quitar los cuchillos de mi espalda

Y los poetas “los elegidos”, “los ungidos”

 se tapaban los ojos, los oídos

En nombre del padre. Del hijo.  Del color del espíritu.”

 

Sin embargo, hoy. Heme aquí, honrando, sanando, soltando. Queriéndonos.

 

1.- Conjuros, lo importante es el ritual (2011)


 



Geografía Mujeril, Esther Margaritas, Cristina Añasco hinostroza y Jacqueline Lagos Maragaño estuvo presente en la FILSA 2025. Feria internacional del libro de Santiago. Realizada en la Estación Mapocho. El día 28 de Noviembre a las 16.hrs. La presentación estuvo a cargo de la poeta Patricia Aguila de Castro.

 La Región de Los Lagos. Fue la invitada de honor en esta versión 44.-


lunes, 10 de diciembre de 2018

Taller de reabilitacion social de Prodemu Osorno a mujeres CCP


“Para cada una el taller nos  ha servido para compartir y escuchar distintas experiencias,  la de nuestras compañeras,  en un ambiente de mucho respeto y una energía muy bonita, una energía que se fue haciendo más fuerte al ir avanzando. Un ambiente de reflexión, de cariño. Siempre dando mucho valor a nosotras mismas, a nosotras como mujeres, eso ha sido importante.  Llegaron a este lugar  a sacarnos aunque sea un poco, de la misma rutina, pudimos contar nuestras cosas  en un papel, escribir sentimientos, lo que nos está pasando realmente. Gracias por llegar,  son muy lindas personas de buenos sentimientos. Eso nos ha significado  unión con las compañeras que asistieron al taller,  afloraron las palabras, salieron en  poemas y sin querer fuimos  escribiendo.  Queremos que sepan que este espacio fue muy reconfortante, ya que nos unió como genero formamos un núcleo muy importante y fuerte, aprendimos a respetarnos y valorarnos, unas a otras, en todos los aspectos. Muchas Gracias,  Jacqueline Lagos, Yoli y acompañantes muchísimas gracias por la oportunidad y el cariño. Y una vez más,  decir que para muchas fue un darse cuenta,  que se puede seguir adelante con un poco de alegría y amor, expresamos nuestros sentimientos y conocimos gente maravillosa, saber  que las personas que  hicieron el taller se dieran cuenta que en la cárcel también hay gente que vale la pena y entonces,  ellas podrán comentar cosas buenas de nosotras. De cómo sacamos y desahogamos nuestras angustias,  sanamos nuestros corazones. Sentirnos personas, demostrar que tenemos cosas buenas en nuestro ser, en nuestra alma y en nuestro espíritu
Gracias por todo lo bueno en estas pocas horas, el compartir. Felicitarnos también a nosotras.  Y una vez más gracias por no olvidarnos, por ayudar a expresarnos, ser escuchadas, escribir y reflexionar de nuestra  realidad, olvidar por unos momentos en el lugar donde estamos, hoy somos mujeres privadas de libertad, también somos poesía”. (Palabras construidas colectivamente, 9 de agosto 2018.CCP Osorno)


miércoles, 24 de enero de 2018

Se ha dicho de Mis primeros años


Hola Jackie,
Bueno, lo primero es agradecerte por tu regalo, ambos libros los cuido y los cuidaré mucho porque son los primeros que me regala la propia autora. Lo segundo es decirte que  leí primero la bruja y después mis primeros años. Con la bruja me sorprendí con el imaginario que abres, tus atmósferas son mágicamente sureñas como la dedicatoria que me hiciste y eso es una parte de tu marca personal. Sabes,  no me ubicaba en qué momento estoy en la prosa o en los versos... después deje de preguntármelo y ahí encontré algo que es muy bueno en tu forma de escribir, eres como el degrade de los colores y no sabes en qué momento se mezcló uno con otro, la poética con la narración que llevas, hay una simpleza elegante en tu manera de escribir y eso me gusto mucho. Todo esto que te digo no es una crítica ni mucho menos, solo son mis apreciaciones. En cuanto a lo que escribes, debo confesarte que es una literatura muy lejana a mí y en realidad es primera vez que tengo un libro de esta naturaleza, muy  vivencial, o al menos siento que al leerlo conocí una intima parte de ti, cosa que con otros autores no siempre ocurre o su intimidad está muy oculta en ficciones, donde los signos personales podrían costar mucho más descifrarlos. Eso me mostró de ti una sinceridad existente y  estas son las apreciaciones que no pretenden nada más que las conozcas. Te felicito por tu libro, y te agradezco por dármelo. Ahora te cuento lo que me paso con "mis primeros años" me gusto mucho y me gusto porque simplemente me imagine en una película todo lo que contabas... tu casa tu abuela. Me pareció aborrecible el ricachón, bueno en síntesis me imaginé completito el lugar y eso te lo agradezco, todo con mucha simpleza, como lo relata una niña contándolo a otra amiga, tenía esa ternura y ese calor que son queribles... me acordaba cuando lo leía que mi mamá decía cuando yo era un niño que a ella le gustaría volver a ser una niña, hace un par de años yo digo lo mismo. En tu libro veo a una mujer rememorando... parece que todos seríamos niños y niñas de nuevo... y buscamos nuestras maneras... yo juego en un escenario tu sabes a ser quien no soy y tu libro me da la sensación de ser un vestigio de tu niñez que quedó para siempre... Es muy bello, te "refelicito" por tus primeros años.
Bueno así concluye mi sentir para ti. Agradezco mucho por darme tu arte y espero que veas mi arte teatral donde nosotros con mi grupo podamos entregarte a ti un regalo que pueda servirte, para soñar, para pensar, recordar, o para lo que quieras, pero que te sirva... muchas gracias.
Me demoré, pero escribí.
Danilo Orrego

sábado, 9 de diciembre de 2017

La Diosa

Soy el nenúfar que despierta las sequías de tu corazón

 La Maga no era una mujer cualquiera, era una adivina hermosa, un hada aparecida de la nada, habitaba noches de Luna Llena en la cima de aquel cerro. Desde entonces la primavera inundaba  el lugar, elixires que guardaba  para sus baños de invierno.
Cuenta la leyenda que nació en Palenque, fue enviada al desierto cuando era niña, fue criada por Aymaras, creció cantando y tocando el tambor en tabernas, se enamoró de un viajero cósmico.
¿Alguno de Uds. sabe cómo se conquista a una mujer?
Siempre parecía estar arreglando un vestido azul sobrecogido  que llevaba puesto, ella los miraba de reojo sonriendo interiormente.
No se congelen, no huyan,  no dejen que sus miradas se enfríen. Cuando vayas con la Señora de la Tierra no ocultes tu faz, ni tomes nada sin permiso, no olvides dejar tu ofrenda, la Dama del Cielo abrirá sus puertas y recompensará tus oleajes. El hombre que se atreve a saber ver el vuelo de una mujer es un maestro. Les decía.
Era enérgica, dispersa, fuego y silencio, de hielos y volcanes. Era de brujas, de serpientes, de plumas, de piedras, de baúles, de flores, de  gatos, de perros, de luna, de sol. De colores, de rezo interior, de rojo corazón.  Educadora de los encuentros, del silencio. De la constelación, de la desintegración, del laberinto… 
Ella la mujer-antigua, que re-aprende, re-anima,  re-nace y fortalece. Ella ,la Guardiana del Kutral, la Diosa Azul.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Talleres de Escritura Vivencial

La Escritura Vivencial, es  una técnica de desarrollo personal, de autoconocimiento y de expresión emocional. Por tanto no es necesario poseer ningún requisito especial, sino simplemente sentir la necesidad de explorarnos a través del arte. Sirviendo igualmente para procesos de cambio, como vía de autoconocimiento y para desarrollar ciertas habilidades como la creatividad, percepción, intuición, etc. La obra es valiosa  siempre, porque nace de la autenticidad de la creadora.

Mi quehacer es dejar  testimonios de mujeres protagonistas de sus vidas, aquellas que hicieron de sus experiencias una hazaña. Y como dijo Michelle Bachelet Jeria, “ el coraje es una disposición cotidiana a la acción y la entereza. Es una fuerza permanente. Las conquistas de las mujeres son siempre solidarias. De lo que se logra para una, abre espacios también para otras”
 Desde una mirada holística de empoderamiento y autonomía en las mujeres, me he brindado estos espacios de diálogo y cultura. Cada encuentro es motivado por el interés de seguir avanzando juntas, sabiendo que los desafíos son personales pero también sociales y comunitarios. Internalizar que de nosotras depende articularnos, seguir educándonos, avanzando cada día en la felicidad de ser mujeres autónomas y emprendedoras, sanas y felices.

Me siento agradecida de personas e instituciones por la oportunidad que me brindan,  conocer a mujeres maravillosas que no tengo dudas hacen  cambios en su buen vivir  comunitario donde participan y viven. El coraje de escribir y compartir emociones hace que finalmente nos sintamos capaces de contribuir desde la confianza de quienes realmente somos a estos tiempos de nuevas miradas. Las mujeres tenemos que participar en política, es el camino a la transformación que queremos. La cultura no es ajena. Yo creo en eso


Jacqueline Lagos Maragaño
 Escritora y Coordinadora de Talleres de Escritura Vivencial
jackielagos@gmail.com




lunes, 4 de septiembre de 2017

Se ha dicho de Mis primeros años...

Querida Jacqueline: 

He ido dando vueltas a las páginas de "Mis Primeros Años", no hay vida fácil para nadie... dentro de ese candor que te es, hay un mundo enorme por el que has vivido, las desigualdades, el trabajo, el tesón y la lozanía tuya para volcarte allí. 
Mis vivencias en el Sur, me permiten entender tu mensaje, ese calor tremendo que emana, calor de humanidad, espontáneo, sencillo, sin rebuscamientos, miro para otro lado los gazapos, tal vez como cosa natural en los libros que nos imprimen en la provincia, donde el corrector de pruebas al final de una página duerme y cierra el libro como leído.
Pero, eso no es lo importante, más fuerte es la vida que se transmiten desde los poros, la sangre, el latido, la ternura. Por sobre todo, el optimismo, ese que carecemos los "letrados"... los que siempre estamos viendo un mundo de negro.
La vuelta a palabras que se convierten en arcaismos como: botica, tantos años ...
¡Ah!, no me gustó que le metieras agua a la copa de la abuela... no.... el sabor de la pena muere en un sorbo de aguardiente o vino.

Gracias por conocerte.

Eduardo Díaz Espinoza- Antofagasta.Chile(2007)




MIS PRIMEROS AÑOS

A este aquelarre de las letras llegan los parientes, los amigos, los amantes de la lengua, los seres queridos de ayer y de hoy. Parecen sentirse en el silencio de este momento los pasos cansados de la abuela, de los seres queridos que, como dice la escritora, bajaron desde el cielo para compartir con ellos y como tantas veces al calor del brasero los recuerdos del día, los sueños del futuro.

Hoy nos hemos reunido para compartir el nacimiento de un hijo más de Jacqueline Lagos. Esta mujer del campo y la ciudad, de la tierra de los bosques húmedos, de las praderas con ganado, de los volcanes nevados, de patrones y peones.

A éste su primer hijo literario, como Mis primeros años lo ha bautizado, lo saludamos desde las altas cumbres desde la soledad y el silencio del norte atacameño.

Leer las poéticas páginas del transparente del texto de Jacqueline es una invitación a la reflexión acerca de la identidad, la familia, la vida.

Vivir es búsqueda, es enfrentar desafíos personales, sociales, intelectuales, y las palabras del texto escrito nos hablan de ese vivir con ternura, con nostalgia, con modestia, con transparencia, franqueza y honestidad, así la autora va recorriendo los juegos en el campo, las enseñanzas de su viejo, su abuelo; las travesuras de sus hermanos; el cariño de su abuela, con humor, con franqueza, pero también con un profundo afecto por sus raíces, por los suyos.

Es un relato que se transforma en un extenso racconto  donde llama la atención la búsqueda de las raíces, la necesidad de dejar un mensaje a los suyos. Porque para Jacqueline, vivir es intentar permanentemente a cada instante y en todo instante, construirse como persona, construirnos como seres humanos consecuentes, con los  valores que nuestro entorno familiar nos ha dado y que nosotros hemos internalizado  y que nos hace ser quienes somos.

Vivir es comprometernos voluntariamente con las creencias, con las tradiciones, con la fuerza que nos dan las raíces de nuestra familia de nuestra cultura. Vivir es realizar esfuerzos  cotidianos y  permanentes por superar   nuestras   limitaciones;  es  disfrutar  de  éxitos  momentáneos y también ser capaces de superar fracasos y frustraciones que suelen invitarnos a fortalecer nuestra voluntad, nuestra tenacidad, nuestro deseo de ser, nuestra necesidad de trascender.

Ella nos dice “cómo quisiera poder traspasar en éstas páginas cada una de las emociones que hizo de mi vida en el campo una verdadera historia llena de momentos mágicos”.

El poeta nos señala que ser persona es tener la capacidad de enraizarnos en nuestra cultura, en nuestras tradiciones, en la fuerza de los lazos que vamos construyendo a lo largo de nuestra existencia y, a la vez, tener la capacidad de soñar, de volar, de construir utopías que nos permitan constatar que nuestra existencia tiene un propósito, y que nuestro quehacer cotidiano, nuestras tareas fundamentales, nuestros proyectos, nuestros esfuerzos se han dirigido a lo largo de nuestra existencia hacia esa finalidad, construyendo esa utopía. Por eso ella nos dice: “me veo en la mitad de mi vida y puedo sin temor mirar hacia atrás. Antes, parece que todo era más sencillo... yo soy una agradecida de ese tiempo que me regalaron mis viejos, hasta el amor lo viví de una manera diferente, especial, mágica”.  

El vivir se realiza con otras personas, con otros seres humanos, por ello requiere y exige de dialogo, de comunicación, de la presencia de otros seres humanos; por eso el vivir es hermoso y a pesar de los dolores que pueda depararnos y a pesar de los temores que pretenden inmovilizarnos, vivir es un desafió que exige de respuestas, de lucha, de creatividad, de sentimientos, por ello siempre el vivir es esperanzador.

En palabras de la escritora: “ahora que tengo una visión distinta de la vida, puedo admitir que mi abuelo nació para servir, para él no habían horarios ni derechos. Sé que a lo mejor no manejo las respuestas de esa vida que construyeron los viejos, pero siempre existirá la intima convicción que fueron ellos, mis sabios chamanes, los que fueron dando vida a cada una de las estrellas que les caímos del cielo, como decían ellos”.

El libro es un largo recuerdo compuesto de sentimientos, que homenajean a la herencia familiar, a la herencia de la tierra, a ese comprender de dónde venimos, quiénes somos y por qué somos. Pero no en un sentido existencialista, si no en la captura poética, sentimental, afectiva de las sensaciones, de los gestos, de los ritos que se evaporan con el tiempo y que pretendemos atesorarlos en nuestra memoria,  en nuestro corazón. Con ello, para Jacqueline “describir la casa de campo en que me crié, ataviada de una simpleza única que jugaba en perfecta armonía con quienes la ocupaban” le obliga “a agradecer a la vida cada minuto que le toco vivir” en esas habitaciones, en esa tierra, en esos huertos, que junto a sus hermanos salían a limpiar, a quemar y también a sembrar.

La autora se esfuerza en todas las páginas, de éstos sus Primeros Años por capturar esas sensaciones que no se olvidan, para que no se vayan, para que  no desparezcan, para que permanezcan eternamente junto a ella, atesoradas, pues esos recuerdos son ella misma.

Traer a la mente los momentos idos y las peripecias de niña, el sortear cada mañana “praderas con ovejas” para la autora es importante, es necesario. Recordar a sus hermanos, pensar, soñar intentar responder, “son tantas las preguntas que aún no tienen respuestas”, pero sí tienen claro que posee una pertenencia, que, como muy bien lo dice “nací para vivir esta historia”.

Está en el recuerdo de su hermana muy lista, la que “aprendió mucho antes que ella a amarrarse los cordones de los zapatos”. “y el amor a ese para de mellizos hermanos míos que más de un dolor de cabeza le causaron al viejo, el abuelo”.

También tiene palabras de especial admiración y afecto para su hermano, el único varón de la familia, que cual “salió desde muy temprana edad a trabajar, a ganarse los porotos”. El que “Era sólo un chiquillo cuando ganó su primer sueldo”. Ese hermano suyo que desde hace años es mi querido sobrino aquí en esta tierra del sol y del desierto que hoy lo cobija y donde la simiente osornina enraíza en las rocas minerales una nueva familia, que sin embargo continua siendo la vieja familia en esta tierra del desierto.

Jacqueline es una poetiza, es una escritora de la tierra del “olor a canela”, del pasto barroso en invierno, de las aguas azules de ríos y lagos, de los bosques de hojas verdes y, sin embargo, no necesita del color para enmarcar los afectos, para contarnos de estos sus primeros años, porque todo lo cubre un manto de sentimientos, de ritos, de sensaciones que permanecen, porque están destinadas a ser heredadas por los suyos, por su nueva familia.

Jacqueline es de las personas que actúa en la vida porque piensa que todo ser humano necesita plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro.  Ella  ya  lo ha logrado, y ha puesto tanta fuerza, tanta ternura, tanta franqueza, tanto de ella, que “si le fuera dado el poder de volver a los años en que fuimos queridos, mimados y educados por esos viejos”, dice, “no tengo dudas que elegiríamos la misma casa, la misma escuela, el mismo amor”.

En nuestras vidas existen instantes que acompañados o no de un rito, de un acto especial o en un momento trascendente, van marcando nuestra existencia. Hoy, nos señala Jacqueline, “yo sigo echando de menos la simpleza de los días o el aspecto de las noches largas, junto a la cocina a leña allá en el campo”. “Sigo echando de menos las manos de mi abuela, retorcidas por el trabajo, minuciosas y pródigas, que parecían entonar melodías cuando tejían”.

Creemos en los sentimientos, en la agilidad de la pluma, en la belleza de la metáfora, en la modestia de la escritora. Nos felicitamos por este nuevo hijo, al que sin duda seguirán otros hermanos y ¿por qué no muchos mellizos?. Felicitaciones Jacqueline, los mejores deseos.

Por : Domingo Gómez Parra (2003)
Profesor normalista, escritor y antropólogo, académico del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad de Antofagasta-Chile

jueves, 20 de julio de 2017

La Cosmovisiòn Maya

 
El sentimiento Maya, es un manantial de una verdad cosmogónica, de una cultura que se descubre asimisma de pregunta en pregunta, es como vagabundear por los acontecimientos de la vida.
Interpretar la esencia espiritual, es un misterio que se transmite desde las fibras del corazón por quienes intentamos hacer un nexo entre la realidad y el ejercicio místico.

No hay afán intelectual ni dogma en la forma de convivir según el sentimiento. Solo asiste la positiva idea de dar y recibir con el corazón.
Los Mayas formularon propuestas básicas para captar el espíritu y el sentimiento concreto de la existencia, mediante una visión cósmica de la vida.

En rigor somos una conexión con el cosmos que opera en armonía con el medio ambiente, la Madre Tierra y con todo aquello que esta mas allá de lo mecánico racional.
Somos como seres humanos, portadores de ideales y aspiraciones universales, los encargados de hacer florecer la interioridad humana armonizando la existencia: lo cósmico, lo físico y lo espiritual, que en conjunto actúan para formar un todo único, entendiendo que no somos meros moradores del Universo, si no que somos el Universo.

Por otra razón, el pensamiento maya considera que al momento de nacer una criatura esta es absorbida por el cosmos.
Favorecer el desarrollo libre integral y armónico, es la proyección creativa de la cultura Maya, además por su profunda naturaleza, hace que sintamos pertenencia al agua, al fuego, al aire, a la tierra. De ellos obtenemos la sabiduría para discernir, la serenidad para entender el misterio del ser y los secretos para morir sin angustia.
De manera que para entender el corazón de la espiritualidad Maya, la mayor parte de las veces, es imprescindible dejar de lado todo tipo de actitudes indagatorias. Es un llamado a vivir en plenitud, descubriendo la identidad y una relación con las sincronías.
Practicar la autoconciencia genera avance y progresos hasta llevar a cada quien a su más intima sinceridad

Es tiempo de recuperar algo que nunca debimos perder, la concepción natural del tiempo.
Unidad con el todo, es ser responsable ante otro ser humano, es como vivir para sí y para los demás, es como vivir en mí y fuera de mí.
Yo soy tú y tú eres yo.
Cuando nos abrazamos a otro, nos fundimos en amor con la totalidad del cosmos.

El Tzolkin sagrado calendario de los Mayas, afirma que el tiempo es cíclico y que el poder puede afluir al interior del ser humano en la medida en que esté dispuesto a sintonizarse con el Universo.
La cuenta nos invita a correr por un camino circular que se extiende desde el pasado hasta el eterno futuro, repitiéndose una y otra vez, recordándonos que cada acto de nacimiento, y final, solo imitan los grandes ciclos de la naturaleza.

 Esto de escribir con los sentidos es una distancia a la hora de hacerlo pensando en lo que la masa quiere ver en las líneas que he tratado de presentar.
Sentimiento plasmado no tiene por qué ser antagónico a lo que la moral y las influencias gobernadas de turno indiquen, las palabras salidas de mis abismos, no obedece a cánones establecidos o a técnicas depuradas, ellas fluyen en sus respectivos caudales y siguen el torrente natural que da la esencia del sentir.
Quien escribe con el mérito de agradar masas envolventes no tiene por qué ser más que aquel que lo hace por meros sonidos primitivos o guturales. Este último no se rige por los esquemas que identifican textos conformistas, es más bien una pluma libre que tiene el don de comunicar los sentimientos en palabras.
Entonces: ¿Quién dice que la intimidad escrita ha de guardarse bajo siete llaves para no desviar la atención de quienes están “acostumbrados” a leer de tal  o cual manera?
Lograr autonomía es una cuestión difícil,  a la hora de escribir, sobre todo a la hora de transar la libertad que da la fuerza del espíritu.
Todo lo que corre por los surcos del que escribe brota cual manantial virgen, va creciendo y elevándose para la transformación de las semillas puestas en su corazón,  aunque bien sabemos que las canalizaciones escritas que provee el espíritu no sean del gusto, de los que veneran la razón.
La felicidad humana descansa en la comprensión de la vida misma,  no en ésta como medio para el lograr  fines.
Aquí dejo  para ustedes  mis hermanos, la raza cósmica, este sendero por las ramas de los sueños y las sincronías.
 Seguiré nutriéndome de  ganas y de sus huellas, gracias por alumbrar el camino que trato de tejer en el viaje al destino sin exclusiones.

                       (Una Bruja Emplumada en el Tzolkin 2005)

LAS AMIGAS SON COMO LAS TELAS

  Prólogo Las amigas son como las telas: distintas en su origen, en su textura y en su historia, pero capaces de entrelazarse para abrigo,...